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EL INELUDIBLE ECO-SOCIALISMO DEL SIGLO XXI

Una ventana abierta a la utopía

dimanche 14 juin 2009, par Claude LLENA, YHélène de la FUENTE

Traducción al castellano : Profesor Gustavo Fernández Colón.
Versión francesa : Entropia N° 4

Versión española : Revista de Estudios Culturales(Universidad de Carabobo Valencia Venezuela) Vol 1 N°2 Julio-diciembre 2008
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“La utopía está en el horizonte. Me acerco dos pasos y ella se aleja dos pasos.
Camino diez pasos, y el horizonte se desplaza diez pasos más allá. A pesar de que camine, no la alcanzaré nunca. ¿Para qué sirve la utopía ? Sirve para esto : para caminar.
Eduardo Galeano (2006)

Al parecer, hay un profundo malentendido en relación con la percepción de la democracia. Esta utopía cuyo sentido original radica en la búsqueda de la soberanía del pueblo (demos, "pueblo" y kratos, "poder", "soberanía") es el gobierno de todos para una gestión óptima de los recursos de la ciudad. La democracia es asimismo un horizonte político, un ideal (en el sentido estricto del término) hacia el cual tienden los métodos de gobierno. De hecho, ningún sistema político es completamente democrático porque tal tipo de gobierno supondría una completa y transparente disponibilidad de información, un nivel de educación y/o instrucción homogénea en toda la población, un freno constitucional a cualquier clase de abusos, incluido el riesgo de concentración de los poderes… La etimología griega de la palabra revela las raíces históricas de esta filosofía en el continente europeo. De ahí que Europa se enorgullezca de ser la cuna de la democracia, aunque hoy se haya convertido en el ataúd que la ahoga bajo el peso de la dominación mediática y financiera. Lo cual no impide, por otra parte, que Europa pretenda dar lecciones de democracia al mundo entero y particularmente a Venezuela…

En este contexto, ¿qué esperanzas tendrá la democracia en este nuevo siglo que se inicia ?

Actualmente en Venezuela el Presidente Hugo Chávez ha relanzado el proceso democrático en torno al concepto de Socialismo del Siglo XXI. Lo ha reintroducido en el debate político, desmarcándose del balance arrojado por el socialismo del siglo XX. Se trata pues de un modelo que se está construyendo con plena conciencia de las experiencias, la herencia y los fracasos del siglo pasado.

Por lo tanto, el socialismo del siglo XXI se enfrenta a una vasta gama de interrogantes no resueltos. Hay muchos nuevos datos, en particular en lo concerniente a los problemas del medio ambiente, que es necesario integrar al momento de repensar el socialismo. Conceptos como el productivismo de Estado, el progreso, el papel de los partidos políticos, deben ser revisados. Esto implica una ruptura con los dogmas ideológicos tanto liberales como estalinistas, pues todos ellos participaron de la ilusión del progreso (Charbonneau, 1973), en tanto que obsesión productivista que empuja a la humanidad hacia los riesgos de la desestabilización ecológica y/o social.

El reto del ecosocialismo es re-encontrar la armonía necesaria entre el hombre y su ecosistema. ¿Cómo no reflexionar entonces acerca de la propiedad de los medios de producción, la distribución de la riqueza y la necesidad de una revolución individual y colectiva ? Las circunstancias actuales nos conducen inevitablemente hacia la experiencia socialista. Pero un socialismo que tenga en cuenta los errores y las claudicaciones institucionales del pasado. Un socialismo que no se lance hacia un crecimiento incontrolado, sino que centre su filosofía en los acuciantes desafíos ambientales de este comienzo de siglo. Por lo tanto, se trata de una nueva utopía ya prevista en 1970 por René Dumont (1974), precursor en Francia de la ecología política.

Esta nueva visión apunta hacia la construcción de una sociedad más igualitaria, en la cual continuaría creciendo la producción de lo que nos hace avanzar hacia la civilización (la salud, la cultura, la educación, los vínculos sociales, la reapropiación de los espacios locales…), pero en la cual disminuiría la producción de los bienes y valores superfluos que nos empujan hacia la barbarie (el fetichismo de la mercancía, la competencia, el individualismo, el consumismo…) (Ariés, 2005). Por lo tanto, una sociedad de decrecimiento [2] selectivo basada en una revolución del individuo que dé respuesta a la pregunta : ¿cuáles de mis necesidades han sido socialmente condicionadas y cuáles son mis necesidades reales ?

Si además se tiene en cuenta que, simultáneamente, las contradicciones del sistema liberal nunca han sido tan extremas ; ya sea en la esfera ecológica o en el ámbito social, la necesidad del cambio es, hoy por hoy, la realidad más apremiante de nuestras sociedades. Pero si la construcción de alternativas nos obliga a romper con nuestro pasado, es conveniente tener en cuenta al mismo tiempo las realidades del presente. De hecho, el cambio climático y los desastres ambientales están allí para recordarnos que es hora de tomar las decisiones pertinentes.

El pensamiento socialista ha inspirado profundamente a los movimientos obreros de los siglos XIX y XX, al punto de presentarse, a lo largo de todo este período, como una alternativa creíble frente al capitalismo. En la práctica, el proyecto socialista ha adoptado muchas formas : los falansterios (Charles Fourier, 1768-1830), las cooperativas (Robert Owen, 1771-1858 ; Louis Blanc, 1811-1882), el industrialismo socialista (Saint-Simon, 1760-1825), las comunas libres (Louis Auguste Blanqui, 1805-1881), las becas (Fernand Pelloutier, 1867-1901). El socialismo también ha sido concebido teóricamente como una fase de transición hacia el comunismo (Karl Marx, 1818-1883 ; Friedrich Engels, 1820-1895) y el establecimiento de una sociedad sin Estado.

Todas estas teorías o experiencias socialistas han tenido que enfrentarse a una sinergia Estado-Mercado que ha intentado por todos los medios desacreditarlas, destruirlas por medios violentos o a través de una negación simbólica que, en ocasiones, ha pretendido descalificarlas tildándolas de utópicas [3]. Y hoy, en la mayoría de los países occidentales, el socialismo "oficial" ha sido capturado por partidos socialdemocrátas que siguen practicando la infidelidad política (Tocqueville, 1980) en nombre de la realpolitik. Este profundo divorcio entre el pueblo y sus representantes es uno de los principales signos de la crisis de la democracia representativa en nuestras sociedades occidentales.

De hecho, el sistema liberal parece haberse apropiado de aquella frase del canto revolucionario de La Internacional "hagamos tabla rasa del pasado”, para tornarnos amnésicos a las experiencias pretéritas. Pero es en esas luchas donde podemos encontrar nuestras raíces y esperanzas, para adaptarlas a la época contemporánea. La realidad ecológica y social del nuevo siglo nos impone una revisión en perspectiva del pasado, a fin de aprovechar lo mejor de éste para hacer frente a los desafíos actuales. El cambio climático y la crisis ambiental están allí para recordarnos que llegó el momento de tomar medidas correctivas. El Cuarto Informe del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC, 2007), publicado en febrero del año pasado, ofrece evidencias insoslayables al respecto. Sin embargo, esta reciente toma de conciencia ecológica puede ser bloqueada en el ámbito social. Pues las reformas necesarias no serán sostenibles si no se aborda el problema de la distribución de la riqueza y la propiedad del capital. En este particular, Venezuela es hoy el país que más ha avanzado en este proceso.

Venezuela : ¿Un impulso utópico paralizado ?
A partir del año 2005, el Presidente Hugo Chávez orienta la Revolución Bolivariana hacia el socialismo del siglo XXI. Venezuela se convierte, en este sentido, en un laboratorio para la re-creación de un socialismo (Castillo, 2007) sin herederos en otras latitudes, con una visión histórica inédita [4].

Para dar un soporte institucional a este viraje, un proyecto de reforma constitucional fue sometido a referéndum el 2 de diciembre de 2007. Los resultados muestran que Chávez ha perdido 3 millones de votos desde 2006. La oposición ha ganado sólo 200.000 votos. El PSUV [5] cuenta con 5 millones de miembros, una cifra que habría sido suficiente para garantizar una amplia victoria en el referéndum. Pero muchos de los militantes inscritos en el PSUV no votaron. La derrota se debió principalmente a una crisis de confianza. Y si bien es cierto que esta consulta muestra el buen estado de salud de la democracia venezolana, por otra parte también pone de manifiesto el rostro cada vez mayor del descontento frente a la ineficiencia del gobierno, la corrupción, la violencia y la inseguridad urbanas. La escasez de alimentos también se ha convertido en un problema, a raíz de la fijación de precios mínimos para los alimentos básicos (leche, carne, caraotas) insostenibles para los productores, quienes se han visto forzados a exportarlos o almacenarlos en lugar de venderlos en el mercado interno.

Esta derrota política obligará a Hugo Chávez a dejar el poder en 2012, a personalizarlo menos y a dejar atrás una gobernanza al estilo de Cuba. Las condiciones están dadas para un relevo que a su vez mantenga la dirección social impulsora de este movimiento. Por el momento, ha llegado la hora de hacer una auto-crítica, razón por la cual la primera semana de enero de 2008 Chávez puso en marcha la política de las tres "R" : Revisión, Rectificación y Reimpulso. Acometió una reestructuración de su tren ejecutivo que no ha complacido al pueblo, puesto que trasladó a otros cargos a algunos ministros impopulares en lugar de sacarlos del gobierno. Además, en un gesto de pacificación social, en enero de 2008 se indultó a los responsables del golpe de estado de 2002 borrándoles sus antecedentes penales, lo que les permitirá presentarse como candidatos en las próximas elecciones. No podemos ignorar el hecho de que bajo el antiguo régimen, los militantes de la izquierda fueron a menudo encarcelados y torturados. Hoy en día, sus agresores son conocidos, han sido denunciados y disfrutan de una perfecta impunidad. En este sentido, Chávez rompió con las prácticas del pasado en materia de violación de los derechos humanos para conducir el país hacia una mayor democracia.
El trabajo de campo que hemos efectuado en los últimos meses nos ha revelado que en Venezuela, el retorno de lo político le ha dado impulso a una utopía en marcha hacia una democracia fortalecida por la participación popular. En este contexto, la Revolución Bolivariana actúa en varios frentes a menudo sacudidos por un debate democrático tonificante.

El frente político : ¿partidos y representación nacional o democracia participativa en conexión directa con el ejecutivo ?

A nivel global, el capitalismo extendido a todo el planeta no es sostenible. Este es un hecho que se da por sentado. Hugo Chávez recuerda el lema revolucionario "socialismo o muerte", pero añade : "muerte del planeta" (Capriles, 2007). ¿Qué hay detrás de esta afirmación ?

Un socialismo que no sea más que un productivismo de Estado no tendría posibilidades de realización frente a los obstáculos ecológicos y sociales de este nuevo siglo. Hugo Chávez ha integrado la ecología en el socialismo, como un elemento insoslayable para cualquier propuesta de cambio del modelo económico. Es socialista en el sentido de que utiliza el aparato estatal para avanzar hacia un sistema igualitario de redistribución. No es marxista en el sentido de que, según su criterio, el socialismo no existe como teoría acabada y modelizable.

En todo caso, las líneas de fuerza que más claramente se distinguen en el proyecto bolivariano de pasar de un modelo a otro son : el control de las riquezas nacionales para redistribuirlas a fin de satisfacer las necesidades básicas y la democracia participativa para administrarlas en función del interés colectivo. Esta participación ciudadana es la principal condición para lograr la puesta en marcha de un ecosocialismo, tal como lo concibe el ejecutivo en Venezuela. Lo cual es un gran paso en una Venezuela ultraliberal, donde el interés colectivo nacional siempre fue desplazado en el pasado por los intereses particulares de los depredadores coloniales (Dávila, 1998).

Los Consejos Comunales (unidad de base para la toma de decisiones) y otras formas de poder popular territorial, supuestamente estarían destinados a suplantar a las viejas estructuras de representación como la Asamblea Nacional y las diversas formas de gobierno local (Sanmartino, 2006). En nuestro criterio, aquí radica otra de las causas de la derrota electoral, pues muchos alcaldes, gobernadores y dirigentes de la revolución no están dispuestos a abandonar el poder que les confiere su condición de autoridades electas y se niegan a transferir el control de las finanzas públicas a los Consejos Comunales. De haberse aprobado la reforma constitucional, los Consejos Comunales habrían conseguido reforzar su poder para independizarse de una administración que no tiene cultura de servicio público y cuyos funcionarios no saben distinguir entre el dinero de la nación y sus bienes personales.

Entretanto, todas las formas de organización participativa intentadas hasta ahora han fracasado (Ellner, 2007). Los Círculos Bolivarianos o los Consejos Comunales de Planificación fueron derrotados en las disputas por el poder. Además, los llamados Consejos Comunales provienen directamente de la experiencia cubana y se ha pretendido trasplantarlos sin más al proceso venezolano (Demuynck et al., 2003). El intento de refundación de un gran partido revolucionario también ha resultado fallido. El Movimiento Quinta República (MVR) se convirtió en un lugar de concurrencia de todos los oportunismos y el nuevo PSUV no logra reflejar la acción de las bases y ha devenido también en un espacio donde los profesionales de la militancia y de la política vienen simplemente a aposentarse y a confiscar un poder local que debiera ser libre, colectivo e imaginativo (Brule, 2007).

En marzo de 2008 tuvo lugar el nombramiento del comité directivo del PSUV, compuesto por quince altos dirigentes chavistas seleccionados mediante votaciones de segundo grado y no mediante elección popular. Este procedimiento se impuso en contra de la opinión mayoritaria de las bases del partido que participaron en una serie de reuniones preparatorias durante la primavera-verano de 2007.

El frente cultural e identitario

En el seno de la Revolución Bolivariana, ha surgido un movimiento a favor del ecosocialismo del siglo XXI promotor de una visión crítica [6]. Esta tendencia sostiene que no habrá ecosocialismo sin democracia participativa y que esta última es por los momentos sólo una proclama. De hecho, proyectos clave como la creación de una industria nuclear en el país o el aumento de la producción de petróleo en la Amazonía no han sido sometidos ni a debate público ni a referéndum.

No obstante, el cuestionamiento a los biocombustibles y al uso del maíz para la fabricación de etanol es muy ilustrativo de la voluntad de reivindicación de las culturas indígenas por parte del gobierno [7]. La conexión con los pueblos originarios también puede ayudar a resolver cuestiones de fondo como la relación del hombre con la naturaleza y la transformación de los campos de cultivo en terrenos destinados a la provisión de energía para el Norte. Con todo, en el ámbito cultural e identitario el chavismo no ha logrado pasar de la retórica a una práctica efectiva y en las comunidades indígenas se escuchan cada vez más voces que ponen en duda el alcance de la participación popular, sobre todo cuando se trata de políticas que no tienen en cuenta sus reivindicaciones. Y muchos se preguntan, ¿cómo seguir apoyando a los dirigentes bolivarianos si éstos no respetan a las organizaciones de base ?

Por último, el hecho de que la reforma constitucional haya sido rechazada se debió también a que el electorado de Chávez no estaba listo para validar un estado socialista a través de la Constitución, pues la reforma no había sido decidida en los Consejos Comunales, sino en el seno del poder ejecutivo. También ésta es, sin duda, una de las razones del fracaso del referéndum del 2 de diciembre.

El frente económico : dejar atrás la lógica del mercado

En una primera etapa de construcción del modelo, el Estado ha actuado como un regulador del mercado en la producción y distribución de bienes y servicios. Con este propósito, el SENIAT (organismo encargado de la recaudación de impuestos) se ha tornado indispensable y la sociedad en su conjunto ha sentido el peso de la obligación de pagar impuestos, con el fin de redistribuir el ingreso en un país donde el Estado acostumbraba intervenir muy poco. Los pequeños comerciantes y los dueños de las PYMI se quejan enérgicamente de esta nueva presión que todos perciben a diario, ya que es imposible realizar cualquier compra sin notificar el número de cédula de identidad. Un número que está informatizado y que figura en las facturas que tanto el comerciante como el consumidor deben preservar so pena de ser multados.

En sentido estricto, no hay una ruptura con la lógica del capitalismo puesto que la mayor parte del comercio se lleva a cabo en el marco de un mercado libre, no regulado. Pero se evidencia una tendencia a promover una nueva forma de organización de la producción, la Empresa de Producción Social (Wilpert, 2006). Parece, por tanto, que se han introducido ciertos tipos de empresas que van contra la lógica capitalista. Las cooperativas y empresas cogestionarias son todavía una minoría en comparación con las del sector privado. Pero si esta proporción se invierte, entonces el país entrará en un modelo económico post-capitalista como resultado de la voluntad de dominio de la política sobre la economía.

La solidaridad es un principio no sólo dentro del país sino también a escala continental, incluso en el ámbito general de los países del sur (Wilpert, 2006). Se trata del retorno de la política para controlar el desarrollo de las infraestructuras económicas. Por supuesto, desde una óptica contraria a las opciones economicistas de las sociedades occidentales [8].

Pero, ¿estamos en presencia de un Estado burocrático de planificación centralizada como lo sugiere la idea del “Plan Nacional de Desarrollo para alcanzar los objetivos superiores del Estado Socialista” ? En este caso, ¿la planificación provendría de la base como lo preconizaba el Che (Guevara, 2001) o sería la potestad exclusiva de una burocracia concentrada en las manos del poder ejecutivo ?

¿Podría también Venezuela estar avanzando hacia una "toparquía", de acuerdo con la fórmula de Simón Rodríguez recogida por el Presidente [9], que designa una forma de poder organizado a partir de lo local ?

"Las comunas serán las células geohumanas del territorio y estarán conformadas por las comunidades, cada una de las cuales constituirá el núcleo espacial básico e indivisible del Estado Socialista Venezolano, donde los ciudadanos y las ciudadanas comunes tendrán el poder para construir su propia geografía y su propia historia".

Este retorno a lo local y a las unidades políticas de base es en realidad un experimento ante el cual no puede permanecer indiferente el movimiento en pro del decrecimiento que tan a menudo ha defendido.

El frente del poder : ¿Caudillismo o Revolución [10] ?

La figura del "caudillo" ha sido exportada por la colonización española : un líder supremo encarna un poder patriarcal heredado de siete siglos de ocupación musulmana en España. El dictador Franco se hacía llamar "el caudillo". El continente sudamericano ha producido una serie de "caudillos", como Perón en Argentina. En realidad, sería un atajo fácil equiparar la experiencia chavista con la de Perón. La realidad venezolana es más compleja. Comparar a Chávez con Perón, implicaría reducirla a una postura paternalista muy alejada del cambio político que la Revolución Bolivariana aspira suscitar.

En efecto, la voluntad de ruptura y de cambio social se puso de manifiesto en el proyecto de reforma de la Constitución rechazado por el pueblo. Pero surgieron serias críticas acerca de la interpretación excesivamente amplia del alcance de la enmienda constitucional. Y ésta fue, una vez más, una de las causas del fracaso de la reforma.

Es evidente que lo que se propuso en el referéndum del 2 de diciembre de 2007, fue una transformación radical del modelo de sociedad plasmado en el texto constitucional de 1999 : el salto del capitalismo al socialismo. No se trataba solamente de una "revisión parcial” de la Constitución. Algunos analistas vieron en este golpe de fuerza constitucional (Lacoste, 2007) una pérdida de legitimidad democrática y una respuesta todavía inconclusa a la exigencia de aclaratoria del término socialismo, que por el momento, a causa de la falta de organización, consiste únicamente en copiar el modelo cubano, lo que la gran mayoría de los venezolanos rechaza.

En estas circunstancias, el rechazo de la reforma constitucional por referéndum del 2 de diciembre de 2007, ¿significa el fin del proceso de transformación económica y social del país ? Por ahora es difícil saberlo, por lo que habrá que permanecer atentos para poder evaluar los efectos inmediatos y los de más largo alcance. En todo caso, debemos tener en cuenta que el individualismo sigue imperando en Venezuela, como en cualquier sociedad ultraliberal que arrastra las representaciones y aspiraciones de un determinado tipo de "felicidad" heredado del capitalismo y el pensamiento dominante. La población venezolana no se ha desprendido todavía de la atracción simbólica del consumo y en este período en el cual los recursos financieros han bajado masivamente hacia las personas hasta hace poco excluidas del acceso a la renta nacional, las ventas de automóviles nuevos o enseres domésticos y equipos electrónicos se han disparado, hasta el punto de provocar perturbaciones en el suministro regular de estos bienes.

El pueblo imaginario, descrito en la Constitución rechazada por el pueblo, está muy lejos de la realidad de todos aquellos que, auténticos chavistas o no, tienen acceso al poder hoy en día (calificados como "rábanos" : rojos por fuera y blancos por dentro). Cabe añadir sobre este particular que algunos "falsos revolucionarios" se han apropiado de cargos de poder para usarlos en función de su beneficio personal y el de sus familiares y amigos, una práctica heredada del antiguo sistema político.

La corrupción sigue campante como antes de la revolución, con la diferencia de que ahora, gracias a las medidas implementadas por el gobierno, la población nota que sus necesidades básicas en materia de alimentación, salud, vivienda, educación y transporte son tenidas en cuenta. Y esta es la gran fuerza del proceso y la razón por la cual el 70% de la población, anteriormente excluida, defiende y defenderá la Revolución Bolivariana y la idea del socialismo.

Si los medios de comunicación del mundo occidental encubren y filtran la magnitud de estos cambios, los pobres de Venezuela sí ven la diferencia día tras día (Petit tour d’horizon, 2007). Aunque, por otra parte, la clase media que aspira a un estilo de vida occidental no ve ninguna mejora en su calidad de vida. Los problemas de ineficiencia de la administración pública, la falta de infraestructura vial, la inseguridad, la desorganización e ineficacia generalizadas, alejan cada vez más a la clase media del gobierno. Todo lo cual se ve reforzado por tres canales privados de televisión que operan en realidad como el único partido de la oposición.

Conclusión : ¿La paradoja necesaria ?

Más allá de la división simplista entre quienes están "a favor o en contra de Chávez" impuesta por la manipulación mediática, es conveniente, en nuestro criterio, desplazar el debate hacia un cuestionamiento mucho más global. ¿Cómo organizar nuestra vida en común en una sociedad donde los imperativos sociales y ecológicos se han tornado ineludibles ? Sabemos que estos problemas no tienen solución en el capitalismo. Es necesario, en consecuencia, inventar un nuevo modelo. En este ámbito, Venezuela ha dado un paso adelante, pero se encuentra todavía frente a una encrucijada entre la invención de un verdadero Ecosocialismo y la tentación caudillista [11].

¿Sobrevivirá la revolución gracias a los éxitos alcanzados que refuerzan la voluntad popular y le proporcionan el valor necesario para llevar adelante esta utopía, modelándola y soportando las contradicciones y decepciones que genera su búsqueda ?

¿En qué medida el rechazo a la nueva Constitución va a poner en entredicho los cambios impuestos por la presión de un ejecutivo que, al mismo tiempo, insta al pueblo a tomar el poder para liberar los espacios de lo posible ? ¿Es esta una paradoja necesaria ?

Confiemos en que los hombres y mujeres protagonistas de esta revolución puedan superar estas contradicciones y allanar el camino a la esperanza.

En Venezuela, el debate está vivo y la asunción del destino común en las manos del pueblo, aunque está lejos de ser satisfactoria, por lo menos ha obtenido una primera victoria : los individuos se han reapropiado de la política, se sienten responsables de la vida de la Ciudad. Con sus necesidades básicas satisfechas (Lander, 2004), calmados sus temores por la salud de sus hijos y ligados colectivamente por la acción, ya no se sienten como los habitantes de las sociedades de Occidente que hemos sido despojados de nuestro propio destino.

Es por ello que, hoy más que nunca, los ecosocialistas venezolanos esperan encontrarse con los movimientos a favor del decrecimiento para poder actuar e incidir conjuntamente en la construcción de esta utopía en marcha.

Notas

[1] La versión original en francés de este artículo apareció en Entropia, Revue d’étude théorique et politique de la décroissance, Nº 4, printemps 2008, 163-173, Lyon, Ed. Parangon. La publicación de la versión española fue cedida gentilmente por sus autores a la Revista Estudios Culturales.

[2] El decrecimiento (en francés “décroissance”) es un concepto representativo de una corriente de pensamiento político y económico surgida en las últimas décadas del siglo XX, según la cual el crecimiento permanente del PIB es ecológicamente insostenible a escala global. Sus partidarios señalan que las economías ricas del Norte deben disminuir significativamente sus niveles de producción y consumo, a fin de garantizar la recuperación de los ecosistemas del planeta devastados por la explotación industrial. Defienden un modelo alternativo de sociedad basado en el uso de tecnologías limpias, el consumo frugal, la equidad social y la autonomía local. Entre sus teóricos más destacados se cuentan Nicholas Georgescu-Roegen (1995) y Serge Latouche (2004). (Nota del traductor).

[3] Aunque el término "socialismo utópico" se debe a Friedrich Engels (Socialismo utópico y socialismo científico, 1880). Karl Marx y Friedrich Engels calificaron su teoría como socialismo científico y la opusieron al "socialismo utópico". Este último, en su opinión, carecía de carácter metódico y riguroso en el análisis de la sociedad capitalista.

[4] En la emisión Nº 283 del programa semanal de televisión Aló Presidente, donde el pueblo venezolano tiene la oportunidad de establecer contacto directo con su Presidente, Chávez afirmó : "El Ministro del Trabajo es trotskista, lo cual yo respeto mucho, aunque yo no pueda calificarme a mí mismo de trotskista. Yo respeto enormemente el pensamiento de Trotsky y cada vez que releo La Revolución Permanente, comprendo mejor su sentido" (Ministerio del Poder Popular para la Comunicación y la Información, 2007 Abril 22).

[5] Partido Socialista Unido de Venezuela conformado por las mayorías que apoyan al presidente y presto a apoyar políticamente las reformas impulsadas por Hugo Chávez.

[6] En una declaración pública titulada Manifiesto Ecosocialista : Por un Socialismo del Siglo XXI Libre de los Riesgos de la Energía Nuclear los firmantes señalan : “De este debate pueden surgir definiciones inéditas de muchos de los rasgos todavía imprecisos del Socialismo del siglo XXI que la Revolución Venezolana se esfuerza por construir. Y el referéndum consultivo puede servir como un instrumento jurídico idóneo para dirimir, democráticamente, la posición del pueblo venezolano a este respecto. No en balde la experiencia histórica socialista ha demostrado que ningún ordenamiento político distinto al capitalismo contribuirá verdaderamente a salvar la tierra, si no promueve el ejercicio permanente de la democracia participativa para la toma de decisiones trascendentales como la escogencia de nuestro modelo energético y tecnológico de desarrollo, y si no se apoya desde el momento mismo de su nacimiento en los fundamentos éticos del Ecosocialismo.” (Fernández Colón, 2005).

[7] En el programa Aló Presidente N° 296 del 30/09/07 Chávez afirmó : “¡Cultura de maíz ! ¡Continente de maíz ! Esta es nuestra raíz. Nosotros somos de maíz. Para nuestros aborígenes era sagrado... y Bush pretende que el maíz es para sus vehículos. Nosotros decimos ¡No !” (Ministerio del Poder Popular para la Comunicación y la Información, 2007 Septiembre 30).

[8] Este debate constituyó el trasfondo del incidente fuertemente mediatizado que tuvo lugar en la Cumbre Iberoamericana celebrada en Chile en noviembre de 2007 entre Hugo Chávez, Zapatero y el Rey Juan Carlos : "¡Por qué no te callas !".

[9] Hugo Chávez (2007) : “Fíjate lo que decía Simón Rodríguez, él hablaba en 1847 de la ‘toparquía’. En un documento dirigido a Anselmo Pineda, el 2 de febrero de 1847, dice Simón Rodríguez : ‘La verdadera utilidad de la creación de una república, es hacer que los habitantes se interesen en la prosperidad de su suelo’”.

[10] Véase : Biardeau, 2007 ; López-Maya, 2007 ; Sanmartino, 2006.

[11] ”Una vez concluido el gran ciclo conspirativo de la derecha que va del 2001 hasta Agosto del 2004 con el referendum presidencial, comienza un nuevo proceso cruzado por una evidente confrontación entre la base popular del chavismo y la burocracia “roja” en formación. Muy confundidos todos respecto a cual posición tomar frente a este encontronazo subterráneo, en la medida en que ha pasado el tiempo la ausencia de una voz abierta y libre que reivindique la libertad revolucionaria conquistada, ha hecho prevalecer el chantaje. “No digas lo evidente que le haces el juego a los fascistas”, es el argumento de oro del andamiaje burocrático que todos los días acrecienta su poder, soportados por un poder presidencial querido pero –por decir lo menos- totalmente pasivo frente a este fenómeno. Tres años después, luego de ratificar a Chávez en la presidencia, una línea de profundización revolucionaria se abre como necesidad. Chávez asume el reto efectivamente. Para ello había dos grandes alternativas para realizarlo. O se lanzaba una línea centrada en el protagonismo popular (consagración de la raíz libertaria e inédita de la revolución bolivariana), o por el contrario, la profundización será interpretada como el momento justo para imponer definitivamente la línea burocratizante, de verticalidad caudillista y de capitalismo de estado. Y es esta segunda línea la que se impone. Ya no es la ingenuidad, ahora es el silencio lo que nos está costando caro. La formación del partido unificado y la creación por decreto (reforma constitucional) del “estado socialista” se montan por encima de nuestro silencio.” (Colectivo Surversion, 2007).

REFERENCIAS

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Yannick-Hélène de la Fuente es profesora de Idiomas, Literatura y Civilización Hispanoamericana en la Universidad de Montpellier I, Francia. Es autora de diversos artículos sobre la dinámica sociopolítica venezolana, entre los cuales destaca “Point de vue sur la révolution bolivarienne”, escrito conjuntamente con Claude Llena. Correo electrónico : yhespi@gmail.com

Claude Llena es profesor en la Universidad Paul Valéry de Montpellier, Francia. Se desempeña como investigador en Ciencias Sociales en el Laboratorio de Análisis e Investigación en Política y Economía Sociales ARPES (Montpellier III) y en el Centro de Estudios y Proyectos CEP (Montpellier I). Ha publicado, entre otras obras : "El mito del desarrollo sostenible" (en colaboración con Florence Rodhain) y "Estrategias de protagonistas de la economía popular : el caso de la ciudad de Cochabamba en Bolivia". Correo electrónico : claude.llena@gmail.com

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